5.1.16

Esencia

No tienes que pedirlo.
                     No tienes que exigirlo.
                                          De mi esencia nace el deseo
                                                               de ante ti ...arrodillarme

25.8.15

En Tu Universo

                      Él dijo que era especial
                      que había un brillo diferente en mi mirada
                      que sería su máxima creación
                      que liberaría con paciencia
                      todos mis demonios.

                      En ese momento
                      como alas de mariposa, abrió mis piernas
                      y se colocó justo entre mis muslos
                      y en cada envite de su perverso sexo
                      suavizó mis miedos.

Y, me reconoció como ... SUYA.

14.7.15

De ti soy

Una súplica ... un deseo

Usar y abusar hasta el delirio de tu esclava
hacer que pida más ... que suplique más ... que desfallezca por complacerte
que no quede resquicio de fuerza en su alma.

Sométeme
     Úsame
          Perviérteme
               Domíname
                    Estállame
                         Estreméceme
                              Agótame
                                   Rómpeme
Lléname de Ti
Y después ... arma nuevamente a tu gusto y semejanza a esta esclava 
que sin ti ... no es nada

29.6.15

A una orden tuya




Tiembla mi mente cuando percibo que el instante se acerca, son espasmos que descontrolan mi alma, y es que me provoca demasiados sentimientos.

Camino lentamente hacía la puerta, siento como si estuviera flotando cuando frente a ella me arrodillo excitada, observo con un poco de impaciencia el picaporte un instante antes de bajar la mirada para esperarlo.

Cabizbaja y aún temblorosa, hago trizas mi paciencia cuando escucho sus pasos acercarse y abrir con soltura la puerta de la alcoba.
Su presencia me hechiza, su voz me perturba, me ordena desnudarme y le obedezco, suavemente empiezo a desabotonar la blusa, a deslizar las prendas y, le doy el tiempo suficiente para deleitarse con la escena. 

- Acércate -, 
su voz es seca y poderosa, se cimbra en mis entrañas, es allí donde todo se precipita, se resguarda o cae en forma estrepitosa. 

- Ponte de rodillas - 
y el corazón marcha a ritmo acelerado 
Con la fusta en su mano me da golpecillos en el interior de los muslos. 

- Separa las piernas, te quiero abierta - 
Si, Señor, le respondo. 

- No te he preguntado nada, hoy estás indisciplinada, ¿buscas un castigo? - 
No respondo, sólo bajo más la mirada. 

- ¡Te hice una pregunta!, responde - 
Perdóname Señor, estoy nerviosa 

Se acerca al borde de la cama, se encuentra de pie, con su expresión indescifrable, me hace una casi imperceptible señal con la mirada, vuelvo a bajar la mía y me acerco temerosa, sé lo que quiere y me apresuro a complacerlo. 

A cuatro patas sobre la cama, mi trasero expuesto a su deleite y, antes de que me prepare para recibir los azotes, la fusta corta el aire y se estrella contra mis nalgas, muerdo el labio tratando de ahogar un grito en mi garganta, cierro los ojos asustada mientras su mano azota mi piel expuesta. 

El dolor externo se pasa, es el interno el que hiere mi alma. No puedo seguir callada y en un impulso dejo salir mi queja. 
No me hablas mi Señor, no puedo soportarlo, el dolor es demasiado si no te escucho. 

En respuesta empieza a acariciar mi carne, a sentir el calor que desprende la piel mancillada y desciende presionando suavemente mi chochito, primero un dedo, le sigue el otro, los introduce, hundiéndolos profundamente, cierro los puños e intento retener el aliento entre las sábanas, dentro, fuera, a veces lento, en momentos más rápido, y en el instante en que me empiezo a mover víctima del placer se detiene y se aleja. 

Hundo mi rostro entre las sábanas, la frustración es inminente, pasa un minuto, quizás dos, tal vez media hora, no lo sé, no tengo noción del tiempo, soy un cúmulo de sentimientos encontrados por el deseo insatisfecho. 

En ese momento siento su polla dura, enhiesta que se incrusta atravesando mi coño, se mueve lentamente mientras me escucha gemir de dolor, poco a poco me acostumbro a tenerlo dentro  de mí, empieza a moverse imponiendo un ritmo acelerado y deja caer su peso en mi cuerpo, su boca queda a milímetros de mi cuello, lo escucho susurrar obscenidades mientras se clava con fuerza.
Me gusta sentirlo así, saber que soy su puta y que en el momento que quiera me usa, no tardo mucho en correrme, lo mismo hace Él. 

Escucho su voz ronca, totalmente viril y vuelvo a correrme, satisfecho me da la vuelta, mi rostro queda frente al suyo, lo miro a los ojos y sonrío, luego desciendo y consumo los restos de su deseo… y el mío.

11.3.15

Sométeme

En estos momentos, sin sentirme sola, porque sé que estás conmigo, pero necesitada de tu fuerza, de tu doma, te lo suplico, Dueño.

¡ Úsame!
a tu entera satisfacción y goce
 ¿Qué puedes hacer por mí... Amo?

Azótame sin piedad, te lo imploro
Haz que de este cuerpo que te pertenece escurra sangre a borbotones.
Que de mis ojos, corran ríos de tristeza.
Que mi ser se parta en mil pedazos

Y si acaso mis labios te pidieran que detengas el castigo.

No lo hagas por favor mi Señor, mantente indiferente a la súplica de tu sierva.

Necesito tu mano dura, Amo, que sostenga mi caída en el abismo.
Y cuando hayas terminado de mancillar mi cuerpo, siéntate en el sillón de piel a observar tu obra y ámame desde tu silencio y en ese instante, bajo tu protección y cuidado, empezarán a sanar mis heridas.

Porque existe un magnetismo en ti, es una fuerza especial que me mantiene dando vueltas en tu órbita, desde que te conocí no me siento sola, porque tú estás conmigo.

Contigo... siempre