19.2.15

Bajo Tu Doma


Más que sentir que somos creación y obra de una deidad, voy pensando que estamos hechos a imagen y semejanza de un diablo, impulsivo e irracional, a la vez que altamente sexual.

Me inclino a creer, sacando mis propias conclusiones, que, a lo largo de mi existencia, soy directa o indirectamente pariente cercano o lejano de un ser infernal y demoníaco, porque viajan en mis arterias, al igual que en mi pensamiento, la lujuria, el deseo y la perversión en todas sus formas, porque no entiendo de otra forma la absoluta satisfacción que me provoca someterme a un semejante y sentirme plena en goce, excitada en cuerpo, mente y alma al hacerlo.

Soy de instintos primitivos cuando me domina, soy de poco o nulo raciocinio cuando me supera el placer que me provoca obedecerle, soy de mente abierta, de naturaleza intensamente sexual y altamente explosiva, soy dinamita pura entre sus dedos, dispuesta a ser usada como su esclava del sexo, siempre lista para complacerlo, siempre al pendiente de sus anhelos, en todas y cada una de las formas que su imaginación invente.

Entrego todo mi ser a Él, mi único Dueño y, lo hago con el goce de sobyacer a su dominio, con el único fin de servirle en todos y cada uno de sus caprichos, su placer es mi placer y su felicidad está permanentemente ligada a la mía.

Me escurro en todos sus rincones, absorbo y acato cada una de sus órdenes, me infiltro en sus oscuros pensamientos, me adhiero a su sistema, a su funcionamiento.

Sesionada, me convierto en carne de su carne, es mi alma la extensión de su alma. Usa en mí toda su magia, me destruye, me resquebraja y vuelve a armar cada uno de mis pedazos.

Es una fiera en supremacía.
Es un Amo paladeando la entrega de su sierva.
Y es allí, cuando en mis pupilas dilatadas encuentra todas sus respuestas que ve la maravilla de su creación, [aún incompleta].


Sé muy bien cuál es mi sitio.
Soy tu puta, soy tu zorra, por siempre tu esclava
A tus pies... arrodillada y sometida.

14.2.15

De Noche

Cuando el sueño no llega...

                        me vuelve el recuerdo
                        de cuando te vi partir
                        y regresar de nuevo
                        callado
                        hermético.

                        Y te abracé en silencio
                        turbando la madrugada
                        y el amanecer incierto
                        por sentirte cerca
                        y saberte lejos.

                        De noche
                        cuando el sueño no llega
                        siento tu presencia
                        en la salvaje excitación
                        que provocas
                        en mi alma.