20.2.21

¿Quieres que te cuente?

Siguiendo su sugerencia me deslicé con suavidad y me coloqué de pie frente al sofá. La ropa había estado tanto tiempo sobre mi cuerpo que ya me pesaba, necesitaba sentirme ligera ... Deslicé una a una las prendas y coloqué un camisón negro sobre mi cuerpo, me puse en posición, justo en medio de sus piernas ... Se encontraba absorto en su lectura. 

— ¿Quieres que te cuente una historia? ... sin hacerme mucho caso, asintió con un ligero movimiento de cabeza. La historia iba acompañada de la acción.

— Una mujer decidió una noche tomar la iniciativa con su Amo, [su mirada se deslizó por encima del libro, solo un instante, después volvió a perderse entre las páginas], continué ... Se vistió de seda y se posicionó en el centro de su intimidad, se acurrucó y aspiró largo y profundo su aroma a sexo dormido ... lo hizo despacio, alargando ese delicioso e íntimo momento. 

— Lo recorrió con su boca por encima de la ropa, aspirando y mordisqueando, no intentaba lastimarlo, solo despertar su deseo. Con su mano izquierda lo acarició, siempre con suavidad, desde la base hasta su punta, la introdujo hasta alcanzarlo y empezó un movimiento descendente/ascendente por toda su extensión ... suave y armonioso.

— Abrió delicadamente el botón de su pantalón, bajó la cremallera y liberó con total cuidado el miembro viril que estaba aprisionado, éste se proyectó directo hacía su boca, [en ese momento tenía toda su atención].

— Pasó su lengua por su punta húmeda y un gemido ronco hizo eco en la habitación silenciosa, lo introdujo despacio, envolviéndolo con la lengua y presionándolo hasta el paladar ... un subir y bajar armonioso, succionando hasta sentir que había alcanzado el grado máximo de grosor.

El movimiento era intermitente, a veces suave, otras con mayor fuerza, más vibrante, [sus ojos se cerraban, echaba la cabeza atrás y se dejaba llevar por las caricias recibidas]. 

Desde abajo observó su mirada, perdida en esa intimidad tan placentera, continué ... Anilló con su mano derecha el nacimiento de su polla, presionó y siguió el vaivén hasta sentir que estaba a punto de correrse.

Lo observé con atención, su mirada lo decía todo, había dejado el libro de lado y se centraba en la satisfacción que estaba sintiendo ... Entonces me detuve — Si quieres saber cómo termina la historia ... Te espero en la habitación [y me marché sonriendo].

4 comentarios:

  1. Jeje... muy ingenioso. Espero que tu travesura haya recibido una respuesta contundente :)

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    1. Siempre hay una respuesta, MisterEddy; y siempre es contundente, quizás no la que se cree, pero da mucho juego.
      ¡Bienvenido!

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  2. Si fuera yo, me estarías esperando en el dormitorio con nalgas rojo cereza y labios carnosos ...😄

    Realmente me gusta esto ...😊

    Paz y Amor🌹
    1ManView

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