cuando me olvido de lo importante
Me castigas
cuando a la cita llego tarde
Me castigas
cuando la desidia hace que deje mis tareas para más adelante.
Me castigas, sí
Y no me permites tocarte.
Y nuevamente me castigas
vistiéndome para ti, sin apenas rozarme
con encajes, medias negras, sandalias de noche
sin sostén ni tanga.
Me castigas
cuando en el sillón, me obligas a sentarme
Me castigas
cuando me exiges mantener las piernas abiertas
y me prohíbes tocarme
Me castigas
cuando te pones frente a mí y empiezas a desnudarte
Me castigas
cuando me obligas a mirarte
a ser espectadora pasiva de la lujuria
que provocan tus manos al acariciarte.
Me castigas
pervirtiendo mi retina contemplándote.
Y en ese instante
el calor abrasador que quema mi vientre
convulsa, escurre y agita la tortura de desearte sin usarme.
Y mientras tú, una vez más
me castigas a tan solo imaginarte.
Tu mano recorre, lento, preciso
el falo endurecido entre tus piernas
Elevas, regresas, sueltas y amarras
hasta que tus gotas brotan y se deslizan lentamente por tu glande
Buscas tu placer, conquistando mis gemidos
bailan tus caderas, me apremian tus rugidos
... y estallas
agitándote con mi anhelo y el sabor de degustar mi penitencia
al sentir que sufro y me retuerzo
de ansia pura esperando que castigues mi cuerpo.
Me castigas, ya lo creo
y sonríes malicioso al alejarte y dejarme sola una vez más
prolongando hasta el infinito, las ganas que tengo de tocarte.

a veces, también en el amor, se juntan el hambre y la necesidad.
ResponderEliminarbesos.
Tienes razón DRACO
EliminarUn abrazo.
Excelente
ResponderEliminarGracias Petrus
Eliminar"Been there, done that" :s
ResponderEliminarMenudo castigo, y sin tocar ni golpear ni un cm de piel y a la vez, tocándola toda, más que nunca....
Recuerdos...
Un placer leer un sentir tan particular y conocido.
Cariños :)
Un placer Sweet
EliminarUn abrazo.