escucho cada latido del corazón
la respiración que en un principio es agitada y temblorosa
poco a poco va nivelando su ritmo
hasta hacerse casi un suspiro.
Mis pensamientos, que al inicio fueron descontrolados
se van acomodando lentamente
embonando cada pieza del puzzle
hasta terminar un tablero con todas sus esquinas y su centro.
El temor desaparece cuando las lágrimas asoman
por las aberturas de mis párpados semicerrados.
En este momento me doy cuenta que, no estoy sola
he fusionado mi ser interno con tu recuerdo
y también con tu presencia
ingrávido te posas sobre mi cuerpo
al costado derecho, al costado izquierdo.
Me doy cuenta de los errores que he cometido
de los fracasos que obtuve por no esforzarme
Y entonces... Abro la reja y camino decidida
con rumbo hacía las tinieblas
segura de que encontraré tu mano al final del pasillo
porque confío en ti y sé que, a pesar de mis fallos
tú no me has fallado.
...Y así sucede. Tu mano se eleva conforme mis pasos avanzan
tu mirada es de satisfacción y gozo
me sabes sin dudas, totalmente tuya
a tu pleno uso, a tu entera disposición.

Bonito relato.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un abrazo, Rafael
EliminarGracias
cada experiencia trae sensaciones nuevas debido al renovado ambiente de tensión y sentimientos que se vive.
ResponderEliminarun beso.
Es un renacer constante, DRACO
EliminarUn abrazo
Embozada y dispuesta... entregada.
ResponderEliminarSiempre...
EliminarUn abrazo, Petrus
Me gusta tu amor y tu entrega. Un amor correspondido y bello.
ResponderEliminarMuchos besos
Una forma sincera de expresar tu sentir que te llena de gozo.
ResponderEliminarSaludos