Mi Señor, hágase en mí Tu voluntad
(Conjúgala con la mía)
Estoy diciendo...
Mi Señor, haz de mí... Tu voluntad
y de tu voluntad, la mía
¡NO!
predisposición
complicidad
complicidad
incontrolado deseo
dicha extrema
dicha extrema
¡Entrega absoluta para ti, Amo!
Anhelo convertir mi cuerpo en tu burdel
que mi mente sea manantial nutriendo juegos
quiero ser el destino, fuente inagotable de sumisión
No hay nada más auténtico, que mostrarte mis perversos sueños
y que tú seas la parte activa que haga y deshaga de ellos a capricho
Así pues...
late libre mi corazón
en el vórtice de tu universo.

El debe estar muy satisfecho. Eres una sum realmente increible, un ejemplo para las aprendices. Mis besos llenos de calor
ResponderEliminarGracias, Petrus, si, Él está satisfecho.
EliminarUn abrazo
hermoso...
ResponderEliminarun abrazo
DRACO, gracias.
EliminarOtro abrazo para ti
Tremendo... es la primera palabra que siempre me viene a la cabeza al leerte...
ResponderEliminarUna entrega hermosa y profunda la tuya amy!!
Muchos besinos!!
Gracias, Haydeé, eso y más Él se merece.
EliminarMuchos besos
Simplemente la entrega ya es un tesoro.
ResponderEliminarSaludos
Si, así es, sumisope
EliminarUn abrazo
sumisa y a la vez activa, en un mar de opciones donde sólo podría navegar una persona abierta de cuerpo y mente, donde el límite es la única cosa que se busca romper, la imaginación es la esencia vital de toda pareja, la disposición también, sumado a las ganas, el deseo y la lujuria, no importa si es entre dos o entre tres, mientras la complicidad sea el marco de un amor quizás torcido, nada lo detendrá, porque es un amor fuera de este mundo.... maravillosas letras...
ResponderEliminarNo queda casi nada que agregar, Luis de Burg, porque lo has definido muy bien, gracias.
EliminarUn abrazo
Como nos enciendes con tus bellas palabras, provocas nuestros instintos y perversiones. Frente a un deseo de poseerte.
ResponderEliminarBesos