Si tú estás conmigo, no existe el miedo a explorar caminos nuevos, sólo el temor a fallarte es lo que en ocasiones me frena.
Te vi llegar, con tu caminar pausado, parecía que el suelo bendecía cada uno de tus pasos, en todo momento, tu mirada no se apartó de mi rostro, la mía un poco escurridiza, bajaba lentamente hasta tus pies y subía hasta encontrarse con la tuya.
Mi corazón estaba excitado, el oxígeno entraba a mi cuerpo en forma descontrolada, mi pecho subía y bajaba, elevando aún más mi busto erecto.
Te vi acercarte, poner tus manos en mis mejillas y unir tus labios a los míos, sentí tu beso, intenso, profundo, como si en esa caricia se te fuera la vida, cerré los ojos y me inundé de tu calma, tienes ese poder que me hipnotiza, esa fuerza en tu esencia que me domina.
Tus besos descendieron recorriendo con destreza mi cuello, la punta erecta de mis tetas y seguiste tu camino, en caída libre hasta el centro de mi húmedo universo.
Me exploró tu lengua, tu boca me hizo tuya, y sobrevino a tus caricias, el espasmo que contrajo mi ser revolucionando mi cuerpo a mil por segundo y aún temblando agradecí el orgasmo que me provocaste.
Arrodillado en el interior de mis muslos te vi imponente, majestuoso como siempre, más que siempre, concentrado en ofrecerme un placer sin límites, ahora diferente y, nunca antes vivido, sentí tus dedos recorrerme, introducirse suavemente, primero uno, el goce volvió a invadir mi cuerpo, volví a sentir la excitación previa a correrme, un segundo dedo me preparaba, una fuerza descomunal me hacía pedir más, suplicar más y sonreíste al tiempo que un tercer dedo se unía a la caricia.
Mis caderas bailaron a tu ritmo, en mi garganta se ahogó un grito al sentir tu cuarto dedo y después el quinto, suave... armónico y altamente delicioso.
No hay control de mi voluntad cuando me haces tuya, me vuelvo agua entre tus dedos, en el vaivén de tu mano se escurre mi deseo cuando penetras intensamente.
Es un acto espiritual, es unión eterna, es saber que me dominas cuando tu puño en mi interior entra, el sentimiento se vuelve aún más fuerte, los lazos se estrechan y en cada movimiento de tu mano, no sólo te apoderas de mi cuerpo, es un poder absoluto de mi mente, de mi alma.
Me embriaga la sensación que me despiertas, me marcas tuya en forma radical, se dispara el impulso sexual y sobreviene un nuevo orgasmo, más intenso, más carnal y sobre todo, altamente espiritual, es en ese momento que siento tu mano abrasando mi ser, la posesión es profunda del cuerpo y del alma.
Solos avanzamos pasitos, juntos... juntos creamos el infinito.

Hermosas palabras llenas de pasión que describen un acto sublime, distinto y único cada vez.
ResponderEliminarUn abrazo.
Totalmente de acuerdo Efe Sal, tan sublime como distinto y único
EliminarUn abrazo
Pura intensidad, deseos colmados y realizados bajo su atebta mirada...
ResponderEliminarBss
Eso siempre dav tor, tanto los deseos satisfechos como también guiada cuidadosamente bajo su doma y al amparo de su mirada
EliminarUn abrazo
Me encanta el momento en el que le ves acercarse...
ResponderEliminarUn escrito muy sensual.
Muchos besos
Cierto, todo revoluciona en ese momento y el mundo entero deja de existir
EliminarMuchos besos Carmen Magia
más que sexo, que por supuesto es sexo, lo que leo en tus palabras es un infinito amor, solo de esa manera nos podemos dar tan intensamente al otro y dejar en sus manos nuestro cuerpo y nuestra alma....
ResponderEliminarbesos.
Allí está todo Juana, en ese amor que se siente infinito
EliminarBesos
un texto con mucha fuerza al igual que la imagen que la acompaña-
ResponderEliminarbesos
Gracias DRACO, fuerza y entrega
EliminarBesos
Mi querida Amy, hay sensaciones que no se pueden expresar con palabras...
ResponderEliminarEso me pasa a mi cuando te leo...Quedo muda, pero con esa sensación de estar fuera del cuerpo...
Mis cariños ♥
Muy feliz y mágico fin de semana.
Me gusta tu sensación, porque también es la mía
EliminarCariños Rayito Sum
fascinante.... me haces recordar a la persona que hoy comparte mi cama, aunque ella no es mía y nunca será mía porque le pertenece a otro, me vuelve loco su forma de estrellarse con mi piel, mi carne y mis huesos, su hambre me arrastra a meterle los dedos luego de comerle por entero, su calor y su fuego me hacen embrutecer, y siento que en ese momento sólo vivo para hacerla sentir mujer, mi mujer, sintiendo sus orgasmos en cada sacudida, la siento liberarse, la siento elevarse por encima de mí mientras concentra todos sus sentidos en mi lengua, en mis dientes, en mis dedos y en mi pene, es tan apasionada que a veces logra hacerme sentir corto y poco y es justamente lo que me agrada y me encanta..... encantadoras palabras, excelente post..... besos
ResponderEliminarIntenso
ResponderEliminarla musica genial
perfecto todo