
Hay un vientre sencillo gestante de la húmeda calidez de un sentimiento,
emerge silencioso en la noche de la luna que la observa,
la oscuridad que resguarda mi piel cargada de tristeza
se mece lento en la brisa que me penetra,
me abrazo a mi lecho suspirando al dios de las ausencias,
grito en silencio lo agónico de la espera,
mis besos te reptan por dentro,
mi esencia inquieta te desea,
derrocha sus ganas cuando la sombra de un beso
se cuelga cerca de mi ventana,
me inclino sutil reverenciando la penumbra de su esencia,
mientras me baño de ti,
de mis deseos que como telaraña en el techo se entretejen como recuerdos,
entre los hilos de seda te descubro como fruto sereno,
centro de mi universo, desvisto tus sueños,
mastico la curvatura de tus pensamientos,
destellos de luces pequeñas encienden mi sexo,
aroma a tu nombre, húmedo y delicioso
se funde con mis ganas de perderme en tu vientre perfecto,
enloquece el instante, desvarían mis sentimientos...
... Por las noches observo a la luna secundando los gemidos
que se mecen en los recuerdos de un tiempo vivido en aroma a nostalgia,
la dicha se guarda en sueños eternos,
entre los versos arrugados del latido de mis dedos,
se entremezcla en la esperanza sagrada que mi piel conserva
y como cascada anuncia el elixir del temblor de mi alma.