
Señor...
no era digna de besar la huella dejada por tus zapatos,
ni de aspirar la estela perfumada
que tu esencia guarda en el universo,
que tu esencia guarda en el universo,
no era digna de beber el polvo de tu camino,
o de sentir en mi piel la caricia de tu mirada,
hasta el día en que tomaste mi alma con tus manos,
me hiciste de Ti... al amoldarme a tu alma,
y al unir tu espíritu libre con el mío,
un halo de luz envolvió mi cuerpo
haciéndome digna esclava para ti... mi Señor
Ahora soy la luna que necesita de tu calor para abrigarse,
soy la sombra al cobijo de tu cuidado,
mi astro rey que con tus rayos reflejados en mi piel
logras sacar el brillo que de mi interior brota
me entrego a ti,
como claro de luna que proyecta tu luz eternamente.
como claro de luna que proyecta tu luz eternamente.
Señor... soy de ti...
A Tus pies, mi dulce Amo