
Encadenadas mis muñecas al fino hilo de seda de tus versos
sometiendo mi esencia que bordea los contornos de mis miedos
sometiendo mi esencia que bordea los contornos de mis miedos
Beso tu verbo tan majestuoso como perverso
succiono con fuerza hasta lastimar mi anatomía
y rendida a tus letras... me abandono a tu dominio.
Tus manos inician el trabajo de moldear mis formas
y mi alma solloza quebrantada en pequeñas sílabas de tu escritura
Tomas mis lágrimas, y como gotas de perla, las esclavizas a tu abecedario
cuando derramando trazos en mi piel, marcas la fuerza de tu entrega.
Tu caligrafía es eterna...
Tu caligrafía es eterna...
Yo lamo y me retuerzo en tu poema
hundiendo mis uñas en la piel de tu glosario.
Mi entrega es infinita.