
Cuerpo y alma llevan el estigma de tu ser, como hierro ardiente has grabado en mí el deseo de servirte, la satisfacción de sentirme posesión tuya, tengo claro lo que quiero, lo que he deseado siempre y es someterme a tu servicio, estar bajo tu dominio.
Todo lo puedes en mí, todo lo sabes de mí, porque así lo he querido, no hay mayor placer que arrodillarme ante ti y a tus pies esperar tu orden, el mandato para tu sierva que siempre esta dispuesta a complacerte, como la más dulce sumisa, fiel y entrega a mi Señor.
Dueño de mis noches y días, de mis pensamientos más profundos, habitas en mi corazón y tienes bajo tu abrazo el resguardo de mi alma.
Al reclamar tu posesión depositas en mí el placer de ser de ti.
Soy tu sumisa, tu esclava, tu perra, tu puta, lo que quieras soy, feliz de entregarme totalmente a ti, Mi Amo, Mi Señor.
A tus pies, siempre por ti y para ti.