Me inclino indefensa en la sombra ondulante de tus deseos
estremecido mi cuerpo en el cobijo bordeado por tu lujuria
donde habita tu espíritu... más allá del umbral que te desnuda.
Cautiva está mi alma. Cautivo mi pecho
Repto somnolienta por tus secretos destilando pasión entre tus dedos
al ahuecar en tus manos el contoneo sutil de mi lengua inexperta.
Disuelves mi orilla, cuando el grito ahogado se funde
con el espacio inundado de tus formas y maneras
exaltando el roce que transita silencioso en el párpado sagrado de tu universo.
Seductora penumbra. Hechizado mi aliento
bailo en el concierto húmedo de tus genitales.
Transitas mi cuerpo dibujando la noche
en el pergamino convulso de mi piel de seda
...tatuaje inmortal que a tu ser venera.
Tu noche despierta en mi amanecer dormido.
Tu noche despierta en mi amanecer dormido.
Me consagro ante ti, embriagada de tu sonrisa
cuando baila en mis pliegues el fuego de tus labios sedientos
Es el pacto infinito de tus caricias
el que sacude al alba, dentro de mi amanecer henchido.
Es el pacto infinito de tus caricias
el que sacude al alba, dentro de mi amanecer henchido.