Te detienes frente a mí
mostrando un soberbio porte
que desafía mi entereza
El frenesí de tu carne se yergue todo poderoso.
Desnuda tu piel
esperas tensando los músculos
tu mirada intenta explotar
el más intenso de los orgasmos.
De rodillas frente a ti
venero lo bravío de tu miembro
mientras se abre mi plegaria
acomodándose al latido que me rasga.
Empujas con fuerza
te masturbas con mi boca
para ser paraíso de mi lengua
y así, reforzar mis creencias.
En el santuario de lo hierático y lo profano
donde postrada ante ti
rezo todos mis pecados
y en comunión con tu espíritu
busco el alimento que sacie con tu placer
... mi propio placer.
